Los llamados “salones góticos” son los espacios superiores que afloran entre las bóvedas de las naves laterales y la cubierta del tejado. Se trata del primer museo que tuvo nuestra Catedral. En la actualidad, su visita no está incorporada a la entrada ordinaria. Ambos espacios están comunicados a través del pasadizo que se abre por encima de la puerta principal junto al hermoso rosetón.
Los “salones góticos” nos permiten una lectura mucho más privilegiada de la edificación de la catedral. A través de los restos arquitectónicos podemos ver cómo se fue edificando, primero con tejados en cada una de las naves y luego con un único tejado a dos aguas.
Además, en el interior se han colocado elementos que conformaban la vida de la Catedral referidos a los instrumentos musicales, la escolanía y otros aspectos del entorno y de y de vida diocesana, como la imprenta, el archivo, las devociones y elementos episcopales.